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Una esmeralda en un establo 

Cada año nuevo hay una limpieza del centro comunitario budista. 

Mi mujer, Kathy, se halló a hacer limpieza en el jardin con una mujer (Lydia) que no conocía. La mujer tenía un anillo con una grande piedra verde. 

Kathy dijo: "Que lindo topazio!" 

La mujer dijo: "No, no es un topazio, es una esmeralda." 

Kathy pensó que una esmeralda así grande es cara. Ese pensamiento debe haberse registrado en su rostro porqué Lydia se sentió obligada a explicar. 

Lydia ama la joyas, pero por mucho tiempo nadie le dio una. Había también vivido con on joyero, pero ní el le había dado una joya. 

Era propietaria de un edificio de departamentos. Después que uno de los locatarios se fue, ella alquiló un departamento a un hombre (Jim) que tenía un mestrado pero que estaba desempleado. Tenía pereza y fumaba marijuana todo el día. 

Le hizo conocer al budismo, y luego empezó a recitar Daimoku. Poco tiempo después encontró un trabajo no bien pagado en la limpieza de los estábulos en una reserva federal de naturaleza. 

Un día el percibió una placa de metal en el muro, y preguntó para que servía. Le fue dito que antes los establos eran el sítio donde los esclavos difíciles habían sido presos con hierros en las piernas. 

Cada vez que fue limpiar los establos, imaginaba la agonía que aquellos muros habían contido. 

Se sintió deprimido. 

Se sintió oprimido. 

Quando estava en los establos recitaba Daimoku. Recitava por una cura. Empezó a concebir un medio de hacerlo. 

Fue al director y sugerió que la Reserva podría organizar un evento en honor de los esclavos que habían sido presos allá. Sugerió que las canciones, los sonidos y las comidas de Africa podrían ser apreciados en ese día. 

El Director pensó que era una idéa maravillosa. Con el consello eligiran una data para todo un fin-de-semana. Contactaron universidades. Contactaron cursos de estudios negros. Contactaron iglesias. 

Todo estaba listo, cuando la comunidad cerca de la reserva decidió que no quería negros en su pequeño pedazo de paraíso. Habían pagado mucho dinero para tener la reserva como su jardin. No querían dividirlo con los negros. Empezaran a poner papeles el los postes de teléfono diciendo que el crimen aumentaría si la reserva dejara entrar los negros en el área. 

Jim fue llamado para articular y defender las acciones de la reserva. Recibió amenazas de muerte. Algunos de los miembros del consejo que lo habían apoyado empezaran a cambiar de idea. La gota final fue cuando un distinto profesor de botánica de la comunidad se opuso al festival africano. Todo el plano para un festival empezó a desatarse. 

Cuanto más Jim recitaba Daimoku, más sabía que tenía razón. Fue a la casa del profesor para tentar explicar su visión. El profesor le pidió que se fuera, y le digo que no dejaría que su propriedad pirdiera valor por causa de las clases bajas. 

Jim se sintió derrotado por el mal. En vez de llorar o de fumar marijuana, fue directamente a su casa y empezó a recitar Daimoku hasta el momento en que podría resolver el problema. El teléfono tocó. Decidió dejarlo tocar, continuó a recitar Daimoku. En el momento en que sabía exactamente que hacer el teléfono tocó otra vez. El profesor llamaba para pedir desculpas. Una de las pasiones del profesor eran las plantas que los esclavos habían traído de África. Tenía una sección de su jardin dedicada a esas plantas. Más o menos media hora después que Jim se fue, el doctor se sentó para comer unos de los frutos africanos que habían nascido en su jardin. Eran deliciosos. Fue en este momento que el percibió como había errado. 

La primera vez que llamó a Jim no hubo respuesta. Esperó un poco y después llamó otra vez. Después de pedir desculpas, ofreció algunas de las plantas para que fueran plantadas por niños afro-americanos para que ellos pudieran ter una conexión con los que habían venido antes de ellos. 

El festival fue un grande suceso. No hubo crimen. No hubo acidentes. El comercio floresció en la ciudad en aquel fin-de- semana. La gente en la comunidad amó el evento y aprendió mucho. 

Cuando el director decidió jubilarse, pedió a Jim si le gustaría ser el nuevo director. El voto fue antes el consejo. Fue unánime. Jim fue el nuevo director. 

Cuando Jim la pedió en casamento, dio a Lydia su primero anillo. La piedra de cientro era una grande esmeralda verde. Había sido el anillo de compromiso de su abuela. 

Después, le dio otro anillo. Simplemente de oro.